Ahora Bisbal

Tomás López · Almería

240915

Vivimos en una sociedad, en un mundo en el que el rigor está pasado de moda, en el que cualquiera puede acusar a otro de lo primero que se le ocurra sin que pase absolutamente nada, en el que los libros de historia mienten más que respiran, en el que las series de televisión se creen salvadas de todo rigor y documentación con el mero hecho de poner al principio en letras chicas que se trata de una ficción y en el que las ‘cagadas’ de hoy se olvidan antes de que las cabezas se posen sobre las almohadas.

Ayer era Mar de Plástico, un bodrio en el que se atribuyen alegremente comportamientos racistas a agricultores de un territorio llamado así, mar de plástico y también la ‘huerta de Europa’ (¿realmente a alguien le cabe duda de que se estaba hablando de Almería?) y hoy la noticia es que a algún avispado se le ha ocurrido citar a David Bisbal en el entorno de la investigación por una trama de prostitución y los medios rápidamente nos hemos lanzado a reproducir la noticia, a ver si podemos hacer el máximo daño posible a la imagen del artista.

Nos hemos cansado de decir, en ‘Almería Al Día’, que una de las peores injusticias legales en la actualidad es la impunidad para acusar y reproducir acusaciones sobre quien quiera que sea, sin aportar absolutamente ninguna prueba; y que el único remedio para esta situación injusta es que las causas judiciales sean siempre secretas hasta que haya veredicto.

No tengo ni idea si David Bisbal es o no culpable y, en todo caso, de qué; porque parece ser que su delito habría sido, en todo caso, tener relaciones sexuales con dos prostitutas, algo que moralmente es más o menos discutible, pero que legalmente en España no es un delito y sí un comportamiento, insisto, discutible moralmente, pero siempre en el ámbito de lo privado.

¿Para qué vamos a esperar a ver si realmente Bisbal es culpable de algo o tan siquiera ha participado como cliente en esta trama? ¿Para qué se va a esperar al veredicto de la justicia? ¿Para qué se va a respetar la presunción de inocencia de cualquiera? Todo eso sobra, está pasado de moda.

Antiguamente, los escritores intentaban documentarse sobre lo que escribían, los periodistas se creían en la obligación de contrastar todo lo que publicaran (aunque luego publicaran verdades o mentiras, que eso ha existido siempre) y los artistas procuraban saber todo lo que estaba a su alcance antes de iniciar una obra. Ahora eso ya no lo hace nadie. Un equipo de televisión graba una serie tras menos de dos meses de preparación, sin importar que esté ambientada en Londres y salga la Giralda o que Felipe el Hermoso, que no llegó a ser rey, declarara la guerra a Serbia, que no existía en esa época, a través de un mensaje escrito en su ‘táblet’. El rigor, para quien lo quiera.

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